|
América Latina es un subcontinente rico y fascinante. Rico en culturas y pasados diferentes, rico en tesoros naturales, fascinante por sus habitantes. Con gran energía, valor y fantasía ellos intentan convertirse en protagonistas de su propio destino y lograr un futuro mejor para sus hijos y para sí mismos.
América Latina se caracteriza por contrastes extremos: riqueza y bienestar por un lado, miseria y explotación por el otro. Nuestra solidaridad y colaboración apuntan a aquellos que a la sombra de tanta abundancia, viven en la pobreza y el hambre y están excluidos.
Para Misereor la pobreza de América Latina se debe fundamentalmente a la injusta distribución de los recursos existentes, al arbitrario acceso a los mismos y a la falta de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Por tal razón nuestro apoyo a los pobres y a quienes viven situaciones de injusticia, así como a los grupos de la iglesia y de la sociedad que los apoyan, se ajusta a los siguientes principios: - Los pobres mismos son protagonistas de los cambios sociales. Es necesario identificar y promocionar sus propios potenciales.
- La promoción de la democracia, la participación ciudadana y la defensa de los derechos humanos es la base de nuestro trabajo.
- El abordaje objetivo y calificado de los problemas y la consideración de la dimensión política implícita constituyen las dos caras de nuestro trabajo.
- Los proyectos apoyados deben generar una dinámica propia de cambios sociales y políticos.
- Cooperación significa relación mutua, de igual a igual.
|