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Asia y Oceanía

Asia: un continente heterogéneo

En comparación con África o América Latina, Asia nos impacta por ser un continente especialmente heterogéneo. Una mirada a Oceanía o a la Región del Pacífico nos produce la misma impresión.

La heterogeneidad de Asia se evidencia sobre todo en el diferente desarrollo social de sus países, en los variados sistemas de sociedad, idiomas, culturas y religiones. Por un lado la variedad es fascinante. Por el otro, las grandes diferencias que la caracterizan conducen también a contrastes sociales extremos y a conflictos socio-culturales. Frecuentemente la imagen de Asia nos induce a sacar conclusiones rápidas e incorrectas: a primera vista la vida y las fachadas de sus grandes ciudades, como Manila, Bangkok, Pekín y Nueva Deli, se asemejan a las de "nuestras" metrópolis occidentales. Pero cuando se convive con la gente y se conoce su situación más de cerca, se percibe rápidamente que sus formas de ser y pensar son muy diferentes a las nuestras.

Principales problemas sociales y desafíos al respecto

Si bien primeramente hemos destacado las numerosas diferencias y la heterogeneidad de Asia, no debe olvidarse que la vida de sus millones de habitantes se caracteriza por problemas comunes a todos, así por ejemplo:

  • la extrema diferencia de ingresos entre la mayoría pobre y la minoría rica;
  • la lucha diaria por la supervivencia, la falta de acceso a la educación y la salud, la pérdida de valores culturales;
  • la urbanización acelerada de muchos países y sus respectivos efectos negativos sobre un número cada vez mayor de familias pobres y sin vivienda, hecho que afecta especialmente a los niños;
  • en muchos lugares conflictos religiosos y étnicos cada vez más agudos, que con frecuencia sólo tienen un trasfondo socio-económico;
  • grandes problemas ecológicos, sobre todo la creciente degradación del medio ambiente por sistemas de producción agrícola inadecuados y la depredación de los recursos naturales (por ejemplo la destrucción de los bosques tropicales en Indonesia).

Cooperación de Misereor con los responsables locales de proyectos

Los grandes desafíos sociales mencionados constituyen el punto de partida del trabajo de Misereor. Ello implica sobre todo una estrecha colaboración con las contrapartes locales en los diferentes países y regiones, tanto sean organismos ligados a la iglesia como no eclesiales o seculares. Las contrapartes no eclesiales son casi exclusivamente organizaciones no gubernamentales. Sólo en casos excepcionales se colabora con entidades estatales o semi-estatales.

El apoyo de Misereor en Asia y Oceanía

Misereor promociona procesos y proyectos de desarrollo y pone a disposición los recursos financieros necesarios. Como principales áreas de promoción podemos mencionar las siguientes: apoyo y seguridad social de grupos pobres, interconexión entre contrapartes y creación de redes, asistencia jurídica, promoción de la democracia, defensa de culturas amenazadas, colaboración interreligiosa y resolución pacífica de conflictos. En la actualidad Misereor apoya proyectos, en número muy variado, en Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Sri Lanka, Bangladesh, Myanmar, China, Laos, Tailandia, Camboya, Vietnam, Mongolia, Corea del Norte, Filipinas, Indonesia, Timor Oriental y diferentes países de Oceanía y Asia central.

Por cierto Misereor no se considera un "Banco de desarrollo", dedicado a transferir dinero a este continente. El diálogo con las contrapartes, el encuentro y el aprendizaje mutuo son objetivos igualmente importantes de nuestro trabajo. Misereor desea construir un puente entre Asia y Alemania. Su trabajo pretende despertar un sentimiento de solidaridad mutua y fomentar simpatía e interés por la situación de las personas de Asia, sobre todo de los pobres, independientemente de la heterogeneidad que caracteriza su vida.


 
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