Cuando falta la energía ...
El radio-despertador no funciona, el baño está oscuro, la cafetera no se prende... ¡Corte de luz! Lo que para nosotros, en Alemania, constituye una molesta excepción, para dos mil millones de personas que no tienen acceso a la red de electricidad es una batalla cotidiana. Las consecuencias son desoladoras y no sólo a nivel particular.
Sin electricidad los centros de salud no pueden garantizar una asistencia adecuada a la población y en las escuelas no hay luz. Las máquinas de los pequeños artesanos no se mueven, el contacto con el mundo exterior se pierde, porque la radio, la televisión y el teléfono no funcionan. Cuando falta la energía, sea en forma de fuel o de leña, es imposible cocinar, calentar o transportar cosas y personas.
La energía es un factor clave para el desarrollo. Sólo si los pobres tienen acceso al suministro de energía se puede combatir la pobreza en forma persistente.
Conflictos y crisis políticas debidos a la energía, especialmente a la disponibilidad de petróleo, constituyen una realidad constante. Algunos países en vías de desarrollo son exportadores de energía, mientras que muchos de los países industrializados necesitan más de la que pueden producir por sí mismos. Esta dependencia de la importación es causa de numerosos conflictos y guerras, nacionales e internacionales. El conflicto del Irak es uno de muchos ejemplos.
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