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La energía es escasa

No sólo el cambio de clima vuelve urgentemente necesario un giro en la política energética. También el hecho de que las reservas mundiales de combustibles fósiles, como carbón, gas y petróleo sean limitadas, hace imprescindible un cambio de mentalidad. Tomando como base las cantidades actuales de extracción, investigaciones independientes calculan que las reservas de petróleo alcanzan para unos 40 años, las de gas natural para 65 y las de carbón para unos 200 años.

Tanto el empleo más intensivo de las energías renovables como el ahorro energético son formas de enfrentar la disminución de los recursos disponibles y el aumento de la necesidad de energía, sin sobrecargar más el medio ambiente.

Para nosotros formas comunes de ahorrar energía son por ejemplo: construir casas con mejor aislación, usar lámparas de ahorro energético, utilizar medios de transporte comunitarios y tener en cuenta el consumo standby de los aparatos eléctricos por el solo hecho de estar conectados a la red de corriente (aún sin estar en uso). En los países en vías de desarrollo se puede aumentar notoriamente la eficiencia energética utilizando, por ejemplo, cocinas especiales de bajo consumo, con las cuales se emplean dos tercios menos de la energía prevista para cocinar, o manteniendo en buen estado los motores y ajustándolos para que funcionen económicamente. También en el sector de la construcción se cuenta con interesantes potenciales de ahorro. Para cocinar los ladrillos se requieren grandes cantidades de leña, mientras que la construcción con barro prácticamente sólo necesita de fuerza muscular.

Energía sin límites

Mientras que los combustibles fósiles, como carbón, gas y petróleo, sólo están disponibles en cantidades limitadas, las energías renovables (biomasa, energías eólica, hidráulica y solar) son inagotables. En Alemania las energías renovables aún juegan un pequeño papel en el suministro de energía. Aproximadamente un 10% de la corriente eléctrica proviene de fuentes regenerativas. Al respecto las naciones desarrolladas podrían seguir el ejemplo de los países en vías de desarrollo. En estos gran parte del suministro de energía se basa en las energías renovables. Debido a sus particularidades geográficas (elevada radiación solar, rápido crecimiento de las plantas, existencia de zonas volcánicas con elevado potencial de calor etc.) muchos de ellos tienen muy buenas condiciones para el uso de tales fuentes.

Aún en el desierto más intransitable hay más sol del que se necesita, es decir que se cuenta con condiciones ideales para generar energía a partir del sol. En principio este pensamiento resulta muy lógico. En la práctica, sin embargo, la energía fotovoltaica (sin duda la más popular de las energías renovables) no puede sustituir o volver innecesaria la conexión a la red energética. Con células fotovoltaicas sólo se pueden generar pequeñas cantidades de energía, suficientes para el suministro de luz pero no para el uso de máquinas, las cuales permiten a su vez generar ingresos y salir de la pobreza.



 
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