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Paz y resolución civil de conflictos

Diariamente los medios de comunicación nos informan sobre guerras y conflictos bélicos en el mundo entero. Pero raramente somos informados sobre lo que sucede después de una guerra y cómo son las condiciones de vida de la población. Precisamente ella, es decir mujeres y hombres traumatizados por estas las experiencias, necesitan ayuda para elaborar las mismas y asumir la vida con sus propias manos.

Uganda

Durante más de 10 años Uganda fue asolada por una guerra civil que dejó a cientos de personas traumatizadas por el hambre y las crueldades experimentadas. Miles de niños fueron y siguen siendo usados como niños soldado o están sometidos a una esclavitud sexual.

Personas que sufren las consecuencias psíquicas de una guerra no tienen la fuerza necesaria para llevar adelante el desarrollo de su país. Por tal razón MISEREOR apoya un programa de tratamiento de traumas dirigido a víctimas de la guerra en general, así como a mujeres y niños que padecen violencia doméstica o sexual. El instituto de formación de trabajadores sociales de Kampala realiza cursos de capacitación para un equipo móvil especializado en el tratamiento de situaciones traumáticas. Dicho equipo difunde sus conocimientos en todo el país y forma a nuevas personas, para que ellas a su vez puedan ayudar a sus familias, amigos y vecinos en la superación de las situaciones vividas. De esta forma disminuye la violencia contra mujeres y niños y crece una nueva generación, capaz de construir un futuro en paz.

Guatemala

La guerra civil que durante 30 años azotara a Guatemala, ha costado la vida de aproximadamente 200.000 personas, sobre todo indígenas. La mayoría de las víctimas fueron hombres, precisamente aquellos mejor capacitados y políticamente activos.

Responsables del genocidio de los años 80 fueron sobre todo los militares y las patrullas civiles por ellos organizadas. Pese a los tratados de paz y la promesa de compensar a las víctimas, hasta ahora el Estado guatemalteco no reconoce su responsabilidad por las atrocidades cometidas y no ha pagado ninguna indemnización a viudas y huérfanos.

Un importante paso en la elaboración del pasado fue la publicación en 1988 del informe de la Iglesia Católica de Guatemala, conocido como Informe REMHI (Recuperación de la Memoria Histórica). En el marco de lo posible allí se señalan tanto las víctimas como los responsables. Desde entonces MISEREOR apoya la asistencia psico-social de familiares de las víctimas de violaciones de los derechos humanos, así como la búsqueda de niños y jóvenes desaparecidos durante la guerra. De esta forma se reconstruye el tejido social de viudas y mujeres indígenas y se incentiva iniciativas de reconciliación. Concretamente se las apoya para reiniciar sus vidas y mantenerse a sí mismas y a sus familias en un ambiente de paz.

 
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