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Historia exitosa

De vendedora de helados a asistente de laboratorio 

Hasta hace pocos años Pélagie Evina acudía en los recreos a una escuela primaria de Yaoundé, la capital de Camerún, y vendía helados hechos por ella misma a cuatro centavos cada uno. Se trataba de un pequeño trabajito ocasional, que ayudaba a asegurar la supervivencia de su familia. Tampoco su marido tenía un salario regular. Una amiga le habló en aquel momento de la Cooperativa de ahorro y crédito MUFFA (Mutuelle Financière des Femmes Africaines) en Yaoundé, y la convenció de hacerles una visita. El personal de MUFFA le explicó cómo hacerse miembro y qué debía hacer para recibir un crédito. 

En principio los costos de admisión (de aproximadamente 30 €) para hacerse “socio regular” de una cooperativa de crédito hubieran sido para Evina muy altos. Pero MUFFA ofrece también condiciones especiales, que posibilitan un ingreso limitado a personas especialmente pobres. Por sólo 1,50 € Pèlagie Evina se convirtió en socio “parcial”.

Pagó su primer crédito tal como estaba acordado por contrato y también en créditos posteriores cumplió sus obligaciones. Con habilidad invirtió los pequeños créditos en actividades generadoras de ingresos y paulatinamente pudo elevar sus entradas. Hoy día puede pagar la cuota total de socia de la cooperativa, lo que a su vez le permite solicitar créditos por sumas mayores. Desde ya se alegra porque próximamente con seguridad recibirá un crédito por 300 €. 

“Desde que pertenezco a MUFFA mi vida ha cambiado decisivamente. Hoy día estoy en condiciones de apoyar a mi familia financieramente” dice Pèlagie Evina. “El dinero alcanza para darles desayuno a mis niños. Ahora ellos pueden usar el servicio de transporte de la escuela. Incluso le ayudo a mi marido. Actualmente soy asistente de laboratorio. También fue MUFFA la que me ayudó en la financiación de mi formación y actualmente trabajo como asistente de laboratorio en un consultorio médico”.

Las cooperativas de crédito MUFFA son parte del programa microfinanciero de la Asociación de mujeres de Camerún WINC (Women Investment Club). Estas cooperativas trabajan especialmente con mujeres de escasos ingresos del sector urbano informal. Las primeras MUFFA fueron abiertas en el año 2000 y hoy día tienen más de 3.000 miembros. 

En el área rural en 1992 surgió una red de microbancos, los llamados MC2 (Mutelle Communautaires de Croissance). El programa MC2 se basa en la iniciativa de Paul Fokam, fundador y director general del Banco cooperativo comercial “Afriland First Bank”. Los dos programas, MC2 y MUFFA, son componentes de un sistema microfinanciero en desarrollo, que se integra en el sistema financiero formal. 

Desde 1998 ambos son apoyados por Misereor y Katholische Zentralstelle (KZE). Gracias al apoyo de Misereor entretanto hay 54 MC2 y MUFFAs y en un futuro próximo se crearán 20 más. 

Los programas MC2 y MUFFA combaten exitosamente un serio obstáculo para el desarrollo social y económico de Camerún: el hecho de que la mayor parte de la población pobre de este país no tiene acceso, o un acceso muy limitado, a los servicios financieros y mucho menos aún al sistema bancario formal. Esto constituye un freno masivo para el desarrollo. 

El programa microfinanciero se orienta deliberadamente a un amplio grupo de clientes. Grupos con altos ingresos también son incluidos, a fin de continuar desarrollando y apoyando el programa junto con ellos, una estrategia que favorece a los pobres. Objetivos importantes son generar poder adquisitivo en las regiones rurales de Camerún e impedir el flujo de dinero a las ciudades más ricas, así como acercar e integrar a los pobres en el sistema bancario formal. Los microbancos surgen por iniciativa propia de la población local y con una elevada participación de la misma. A largo plazo el objetivo de Misereor es que los pobres, especialmente las mujeres, tengan un acceso sostenible a los diferentes servicios financieros, como ahorro, crédito y seguros. 

Los programas mencionados colaboran con la organización no gubernamental ADAF (Appropriate Development for Africa Foundation), un antiguo partner de Misereor en Camerún y con el renombrado “Afriland First Bank”.

Además de los servicios bancarios técnicos y los instrumentos de control que el banco pone a disposición, a largo plazo la cooperación con el banco comercial Afriland First Bank abre las puertas a una potencial clientela: La prestataria de un microcrédito puede convertirse en el futuro en una clienta del banco. ¡Hacia arriba el sistema está abierto!

El trabajo de las organizaciones goza entretanto de reconocimiento internacional. Así lo demuestra el hecho de que Paul Fokam haya sido el primer empresario africano premiado con el premio alemán “Afrika Preis 2004”, por sus servicios en la promoción de la pequeña industria.  

 
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