Lo que siempre quise saber sobre microfinanzas...
Si se observan los diferentes pasos que han llevado al concepto actual de microfinanzas, se abre ante nosotros un capítulo muy interesante e influyente dentro de la historia del trabajo de desarrollo.
En términos sencillos podemos decir que en los años 60 y 70 los países donantes transfirieron capital en gran escala a los correspondientes países en desarrollo (“financing development”). Estos, a su vez, entregaron los recursos a microempresarios y campesinos, a través de programas de crédito altamente subvencionados. Muchos de estos programas finalmente fracasaron.
En los años 80 se fue tomando cada vez más conciencia de que la falta de sistemas financieros consituye un serio obstáculo para el desarrollo.
Paralelamente, sin embargo, en el marco de proyectos integrales de lucha contra la pobreza se puso de moda la promoción de programas aislados de créditos de las organizaciones no gubernamentales, en forma de fondos rotatorios. Importantes criterios, tanto administrativo-empresariales como de orden político, no fueron tenidos en cuenta, con la consecuencia de que los fondos de crédito desaparecieron sucesivamente, sin lograr un efecto persistente.
En los años 90 se produjo un notable cambio en la filosofía del trabajo de desarrollo en el sector financiero. Hoy día muchos hablan de una “revolución de las microfinanzas”. Dos aspectos adquirieron especial significación en este contexto:
- Se rebatió la idea de que los pobres necesitan servicios financieros subvencionados. Por el contrario, se fue imponiendo la idea de que elementos centrales como “sostenibilidad”, “capacidad de gestión” son totalmente compatibles con la “orientación a los pobres”. En otras palabras, se hizo evidente que sistemas y servicios financieros para los pobres debían ser configurados y ofrecidos sobre una base viable, es decir con cobertura de costos y orientados a la ganancia (“development finance”).
- Se constató que los pobres necesitan servicios financieros diversificados y que – para sorpresa de muchos – lo que ellos más desean son posibilidades diversas y adaptadas de ahorro. La demanda de posibilidades de ahorro es incluso más alta que la de créditos (ver la ilustración con los chanchitos-alcancía, representando ofertas de ahorro).
En suma el descubrimiento quizás más importante del mundo de las microfinanzas es que potencialmente los pobres son bancarizables, es decir tienen capacidad de participar en el sistema bancario. Esto se basa en la convicción de que los pobres son contrapartes en igualdad de condiciones, incluso para instituciones financieras orientadas a la ganancia. El problema consiste más bien en que la orientación al cliente y la tecnología financiera simplemente faltan o son deficientes. Productos y procedimientos financieros sencillos, rápidos, orientados al mercado y competitivos ayudan a superar los dos problemas centrales que se asocian a los pobres, a saber: “altos costos” y “alto riesgo.”
Al frente del debate técnico sobre microfinanzas está el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre del Banco Mundial (CGAP): El CGAP es un consorcio de 28 donantes públicos y privados (OIT, Banco Mundial, UNDP, BMZ, KFW, GTZ, etc.) y es considerado entretanto como el grupo de expertos más prestigioso e influyente en el área de las microfinanzas. Entre otras cosas el CGAP elabora recomendaciones y criterios para organizaciones de desarrollo y donantes que trabajan en el área de las microfinanzas. En su nueva versión del llamado “Pink-Book”, del año 2004, el CGAP especifica los siguientes Principios claves de las Microfinanzas:
- Las personas de escasos recursos necesitan una variedad de servicios financieros, no sólo préstamos sino también posibilidades de ahorro, seguros y transferencias en efectivo.
- Las microfinanzas son una herramienta poderosa en la lucha contra la pobreza. Hogares pobres utilizan los servicios financieros para aumentar sus ingresos, invertir, crear capital y reducir su vulnerabilidad ante emergencias;
- Las microfinanzas se refieren a sistemas financieros que atienden las necesidades de las personas pobres. Las microfinanzas sólopueden desarrollar su potencial si forman parte integral del sector financiero nacional.
- La sostenibilidad financiera es necesaria para alcanzar a números significativos de personas necesitadas en forma persistente y amplia.
- Las microfinanzas requieren la creación de instituciones financieras locales y permanentes, que estimulen el ahorro, otorguen créditos y provean una amplia gama de servicios financieros.
- El microcrédito no es siempre la solución. El microcrédito no es el mejor instrumento de desarrollo, especialmente si se trata de personas indigentes y débiles, que no tienen ingresos ni medios de reembolso.
- Los techos de las tasas de interés pueden perjudicar el acceso de las personas pobres a servicios financieros.
- El papel del gobierno es el de facilitador, no el de proveedor directo de servicios financieros. Su función es crear condiciones marco adecuadas, que fomenten y fortalezcan las microfinanzas.
- Los subsidios de donadores deben complementar y no competir con el capital del sector privado y sólo en forma temporaria, con el objetivo de que la institución receptora pueda llegar a valerse por sí misma, incluso en el mercado financiero privado.
- La insuficiencia de la capacidad institucional y humana es la clave limitadora en instituciones y programas de microfinanzas. Entidades donantes deberían por tanto concentrarse en la creación de capacidad (“Capacity-Buildung”).
- La importancia de la transparencia financiera y del alcance de clientes, es decir la performance financiera y el efecto en el grupo destinatario es una parte integrante muy importante en programas exitosos de microfinanzas y debe reflejarse en la presentación sistemática de informes.
En el “Pink-Book” el CGAP enfatiza que aún existen áreas, las llamadas “Frontier Issues”, en donde hay carencia de iniciativas exitosas y reproducibles. En especial menciona las áreas de “sistema financiero rural”, “Microseguros” y “Transferencia de dinero”, que aún siguen necesitando soluciones innovadoras.
Correspondiendo a la creciente importancia del instrumento Microfinanzas y como aporte a los objetivos del milenio para el año 2015, Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, proclamó el año 2005 como el “Año de la ONU para el microcrédito”. Con ello las Naciones Unidas reclaman que los actores del trabajo de desarrollo
- tomen conciencia del significado de los microcréditos en la lucha contra la pobreza;
- identifiquen y difundan casos ejemplares exitosos, que fomenten en forma sostenible servicios financieros orientados a los pobres;
- continúen con el desarrollo del sector de microfinanzas;
Quien hoy cree que las microfinanzas sólo son un tema en el trabajo de cooperación al desarrollo, se equivoca. También en los países industrializados cada vez más personas son excluidas de los servicios financieros tradicionales, como créditos y seguros. Paulatinamente se va imponiendo la convicción de que hay necesidad urgente de actuar al respecto. Es por ello que el Instituto microfinanciero alemán (DMI) desarrolla y difunde nuevos instrumentos de financiación de microcréditos para personas sin trabajo que inician un emprendimiento, aprovechando incluso las experiencias ganadas en el trabajo de cooperación al desarrollo.
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