Estrategias de promoción de Misereor
Estamos convencidos de que servicios financieros adaptados a las necesidades de los pobres constituyen para ellos recursos vitales, que les posibilitan obtener y generar capital, tanto para microempresas como para inversiones sociales.
Justamente la amplia gama de posibilidades de promoción en las microfinanzas, desde el “desarrollo de sistemas financieros” hasta el “aprendizaje del manejo del dinero” constituyen un desafío para Misereor y sus contrapartes locales.
Misereor practica diferentes estrategias de promoción, adecuándose a las circunstancias locales, como situación financiera general, grupo destinatario, competencia de las contrapartes. Asimismo tiene en cuenta importantes criterios, como participación popular, gestión (gobierno) orientada a los pobres y generación local de capital.
En general en el trabajo de promoción se observan iniciativas exitosas, que contribuyen específicamente al desarrollo del sistema de microfinanzas:
- Creación y fortalecimiento de grupos de autogestión como grupos tradicionales/informales de ahorro y créditos;
- Fomento del enlace entre los grupos de ahorro y crédito y los bancos;
- Creación y promoción de instituciones microfinancieras;
- Desarrollo de sistemas financieros
- Intercambio y creación de redes de instituciones microfinancieras, así como promoción de entidades de servicios.
En India, por ejemplo, se promociona a grupos de ahorro y crédito en su estructura y atribuciones, por así decirlo se los vuelve “bancarizables”, para finalmente relacionarlos con bancos formales. Otro ejemplo al respecto es la organización informal de ahorro y crédito en Delhi, dirigida por niños de la calle.
CERUDEB en Uganda y Purba Danarta en Indonesia, promocionados exitosamente por Misereor en su fase de organización, son hoy día bancos grandes y sólidos.
En Camerún Misereor coopera con el banco cooperativo comercial Afriland First Bank en la creación de microbancos rurales (ver proyecto ejemplo: “De vendedora de helados a asistente de laboratorio”).
La creación y promoción de redes de instituciones microfinancieras nacionales (por ej. en Indonesia y Laos) y suprarregionales (ACCU en Asia, MAIN en África), que actúan como entidades de servicios para sus organizaciones miembros, son otras iniciativas al respecto. Estas redes ofrecen calificados servicios a sus organizaciones miembros, como perfeccionamiento en dirección y gestión bancaria, desarrollo de productos etc. Asimismo y entre otras cosas realizan trabajo de lobby para adapatar las normas legislativas nacionales a las necesidades de las instituciones microfinancieras.
Áreas prioritarias de promoción
En la actualidad se da prioridad a las siguientes áreas de promoción:
- Creación y fortalecimiento de grupos de ahorro y crédito entre los pobres, con el objetivo de volverlos a largo plazo “bancarizables”, es decir con capacidad de participar en el sistema bancario.
- Relacionamiento de dichos grupos a instituciones (micro)financieras formales.
- Promoción del desarrollo e introducción de servicios financieros nuevos, innovadores y orientados a las necesidades, por ejemplo en el área de seguros y transferencias de dinero.
- Capacitación técnico-financiera y comercial y asesoría de grupos seleccionados (por ejemplo microempresarios), para posibilitarles el acceso a servicios financieros y el manejo exitoso de los mismos.
- Movilización de recursos financieros locales (por ej. a través de bancos) para programas microfinancieros.
- Intercambio interregional de experiencias y creación de redes de instituciones microfinancieras no muy grandes.
- Trabajo de lobby y abogacía para mejorar las condiciones políticas y socio-económicas de contexto.
- Puesta a disposición de fondos de microcréditos sólo bajo condiciones muy específicas.
Hoy día organizaciones nacionales e internacionales de refinanciación y participación financiera apoyan crecientemente el suministro de capital a instituciones y programas microfinancieros. Por tal razón, en el futuro Misereor desea concentrarse más en mejorar la capacidad de gestión (Capacity-Building) y menos en medidas de generación de capital (como la puesta a disposición de fondos de crédito).
En principio el éxito o fracaso de un programa de microfinanzas depende de la calificación y profesionalidad del personal involucrado y del equipo dirigente. Al respecto Misereor tiene en cuenta las competencias básicas de las organizaciones con quienes colabora (Partner) y si es necesario intenta ampliarlas.
Asimismo presta especial atención a la promoción del desarrollo y a la aplicación de nuevos enfoques e instrumentos de promoción.
Más allá de todos los aspectos técnicos, el objetivo superior de Misereor es el mejoramiento de las perspectivas y condiciones de vida de los pobres. El éxito de un proyecto microfinanciero debe medirse con tal parámetro. Diferentes indicadores, tanto a nivel institucional como del grupo destinatario cliente, ayudan a demostrar los resultados logrados en este sentido. Misereor compromete a las organizaciones responsables de proyectos a buscar y definir indicadores adecuados antes del inicio de las medidas.
Requisitos y lecciones aprendidas - El crédito solo no es suficiente
A lo largo del tiempo Misereor ha examinado una y otra vez sus estrategias y criterios de promoción en el área de las microfinanzas y los ha continuado desarrollando. Hoy día su política de promoción refleja las experiencias y reflexiones fundamentales que se explicitan a continuación.
Desde hace muchos años Misereor apoya programas de microcréditos, concebidos, por lo general como fondos rotatorios autosostenibles, pero debido a sus malas experiencias se ha distanciado del fomento aislado de programas de créditos. Consecuentemente, en el último tiempo Misereor centra cada vez más su foco de atención en dos imperativos: que los pobres tengan un acceso a diferentes servicios financieros y que el acceso sea a largo plazo. Por lo general programas aislados de crédito no satisfacen estas necesidades.
Si bien el crédito es un servicio financiero importante, de ninguna manera es suficiente para fomentar la autogestión y la autorresponsabilidad. Para los pobres puede ser aún más importante el contar con posibilidades de ahorro adaptadas y seguras. En determinadas situaciones, incluso, la promoción del ahorro es la única estrategia de promoción responsable para evitar los efectos del endeudamiento.
Los créditos tampoco deben ser baratos. Para los pobres es mucho más importante que el acceso y la gestión de los mismos sean flexibles, no-burocráticos y rápidos. Por otra parte, la subvención de créditos con el propósito de volverlos más baratos distorsiona o impide el desarrollo de un mercado financiero adecuado a los pobres. Por lo tanto las condiciones de los servicios financieros deberían adaptarse imprescindiblemente a las condiciones del mercado financiero local (incluso al informal). Debido a esto Misereor no apoya medidas que impidan el desarrollo de servicios financieros orientados a las necesidades y economía particular de los pobres.
Por otra parte tampoco se trata de que los pobres accedan una sola vez y aisladamente a estos servicios, sino de que tengan un acceso a largo plazo. Justamente los microempresarios necesitan un acceso continuado a los servicios financieros, por ejemplo a créditos para insumos de producción. Si se desea posibilitar un acceso fluido y amplio a estos servicios, los programas e instituciones deben ser o volverse financieramente autosostenibles. Esto sólo es posible si se consideran criterios administrativos y de orden político.
Aún cuando el crédito representa un importante servicio, precisamente entre los pobres implica también un peligro de endeudamiento. Por tal razón la capacidad de crédito del grupo destinatario es un requisito previo muy significativo. Si tal capacidad no fuera suficiente se deberían tomar medidas para consolidarla. En situaciones específicas, por ejemplo en regiones donde predomina la economía de subsistencia, la promoción de un comportamiento de ahorro y buen manejo del dinero es, inicialmente, el único enfoque adecuado y responsable.
Todos los servicios financieros deben adaptarse al mercado financiero local. Dentro de la promoción tiene prioridad la movilización interna y local de capital y la generación de programas microfinancieros, dado que esto fortalece la autogestión, es un factor importante de crecimiento y fomenta la integración en el mercado financiero formal.
La subvención de créditos perjudica el necesario desarrollo de un sistema microfinanciero autosostenible, que sea parte integral del sistema financiero. Pero aún cuando los servicios financieros en sí no deberían ser subvencionados, es totalmente legitimo subvencionar la ampliación de estructuras que puedan ofrecer servicios sostenibles en este campo. Al respecto es por cierto muy importante, que desde un comienzo se fijen y apliquen reglas claras para salir de tal subsidio.
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